El glamour y la aventura de dejarlo todo para vivir solapas en el Caribe mueren en el instante en que te topas de frente con el peligro y ves tu vida amenazada por una de las más terroríficas criaturas que te puedes encontrar estando en la regadera: el cienpiés. Con sus millones de patas, su cuerpo que se estira y se encoge, sus asquerosas antenas y sus sombrías intenciones, este lúgubre bicho no puede inspirar más que terror, pánico y desesperación...
Me hubiera encantado no estar sola, que alguien pudiera ir en mi auxilio. Mi mamá por ejemplo, o algo así. O al menos tener una herramienta "conocida" a la mano, como cuando algo así te pasa en tu casa y ya sabes que dispones de ciertas cosas que bien podrías usar como armas para desenferte de la feroz criatura. Pero ahí me encontraba yo, solita, mojada y sin ropa, Yo sola contra el atroz bichejo, sin potenciales armas en mi pensamiento...
No era mi intención matarle, pero la situación me forzó a hacerlo. Eso decimos todos los asesinos, puedo alegar locura permanente y que fue en defensa propia. Ignoro por completo que podría haber hecho conmigo el insecto una vez que me capturara y me tomara como rehén, talvez me llevarían amarrada entre millones cienpiés a su aldea y me ofrecerían como sacrificio a sus Dioses o como tributo a su reina, talvez solo me deboraría sin clemencia y encontrarían mis huesos en la regadera. No me podía arriesgar a tales destinos, así que primero pisé el tapete húmedo en el que intentaba atrincherarse para después salir a matarme, y después tomé la cabecita de la regadera y le pegué, una, otra... otra y otra vez mientras le gritaba MUERE!!! MUERE!!!!
Tuvo que hacerme caso... arroje el cadaver a la coladera de la bañera, no podía resistir mirar más ese retorcido y espeluznante especimen...
Talvez el tuvo más miedo que yo, pero si yo entrara sin avisar a la bañera de alguien indefenso y recibiera una golpiza a cambio, creo que me la habría merecido, no lo creen así?
Lo maté, lo confieso, no me enorgullezco de mis acciones, pero lo volvería a hacer. ya saben, no me ataquen mientras me baño!!!
unos renglones de silencio para el cienpiés...
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Oh Raquel, te acompaño en tu pesar.... y sin falsedad alguna por tratar de evitar tus remordimientos de asesina, te diré... ¡¡¡¡YO TAMBIÉN HUBIERA HECHO LO MISMO!!!! Amén.
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