En esta segunda entrega describiremos un poco a algunas de las especies que habitan este pequeño astro.
En lo más profundo de sus tierras, atrincherados en las cocinas subterráneas se encuentran los cocinantus, criaturas en su mayoría pequeñas y de tez morena, quienes son comandadas por el Seniorchef. Estos especímenes son encargados y guardianes del tesoro y motivo de existir del planeta: la comida. Se encargan de alimentar tanto a los batallones como a los huéspedes y comensales del lugar. Lo hacen las veces con devoción, cuidado y delicadeza, mientras otras tantas cruel y atrozmente, como sucede con los alimentos que se preparan para las fuerzas de trabajo. Al Seniorchef. le gusta experimentar con los estómagos de las tropas, alimentándolos con abominaciones tales como carnes saborizadas con anís y caldos de patas de pollo en los peores días. Los cocinantus trabajan rápido y se mantienen algo aislados del resto del planeta.
La siguiente especie son los garroteros, quienes se localizan en las tierras colindantes con las cocinas. Algunos de estos seres hablan en dialectos como el maya, son pequeños y morenos también, no usan calzado y su misión en el planeta es mantener todo limpio y en orden. Son los que transportan los tesoros del planeta a las mesas de los alegres comensales. Estas criaturas provienen de otros astros, al sur de la orbita de Fusión, la mayoría son muy jóvenes, entre 17 y 20 años y sus aspiraciones en la vida son diversas y aparentemente sencillas, algunos quieren viajar un poco, juntar dinero para una casa y casarse algún día, en general parecen tener buenos corazones.
En constante contacto con los comensales y el ajetreo planetario se encuentran las messeras, quienes son las encargadas de brindar servicio al cliente y proveerles un ambiente cómodo y feliz a todos. La labor es sencilla pero agotadora. Abastecer al huésped de diferentes elixires que hagan su velada agradable, resolver las dudas sobre los platillos que el planeta ofrece, pedirlos a los cocinantus y asegurarse de que todo marche bien, el plato correcto, los cubiertos, salsas, pan, mesas limpias y en orden. Se apoyan mucho de los garroteros para lograrlo. Hay que correr mucho por la arena entre las mesas, lidiar con exigencias extravagantes de vez en cuando y sobre todo asegurarse de que la cuenta sea pagada en tiempo y forma. Si algún comensal lograra escapar sin pagar por los alimentos la messera es quien pagará por ello. Así también habrá que brindar un servicio cordial y sonriente para recibir a cambio una buena propina, que son las que motivan a seguir a pesar del gran dolor en los pies, el calor y el cansancio del trajín. Se trata de criaturas jóvenes también, de entre 20 y 26 años, quienes encallaron en esta planeta por diversas razones: ahorrar dinero, huir de algo o alguien, vivir aventuras, sed del mundo y cosas por el estilo, algunas son estudiantes o profesionistas en los planetas de donde vienen, aunque aquí se dedican a pasar la mitad de sus días entre mesas hablando inglés casi todo el tiempo.
Al tratarse en su mayoría de mujeres, se hace necesario una fuerza masculina que nivele el influjo hormonal femenino, para lo cual se cuenta con el comandante, un personaje bastante peculiar, quien se encarga de que todo marche sobre ruedas, tanto entre las especies como en el campo de batalla. Este desdichado sujeto debe enfrentarse a toda clase de peripecias e incidentes, tanto con las tropas del planeta como con los clientes, así como con el muy temidísimo tío, para quien aún falta algo de investigación antes de poder hacer las anotaciones pertinentes.
Situados en medio del campo de batalla y algo ocultos tras una barra moran los baris, los cuales tienen la tarea de hidratar al planeta, ya sea con exóticos elixires, brebajes o simples aguas y sodas. Este pequeño territorio consta de 3 o 4 soldados razos más un general, quien es el contenedor de los conocimientos, por lo que es quien da las órdenes. El comanda quien preparará qué trago y se encarga de preparar algunos el mismo. También hace mucha labor de rp con los clientes que se acercan a la barra que los separa de la realidad de la batalla. Criaturas curiosas y temperamentales son todos los baris, un momento te tratan cordialmente y al siguiente te cuasigritan o te malmodosean, su organización y preparación para la labor ardua deja mucho que desear, pero dentro de su realidad paralela parece que llegan a sentirse seguros y confiados.
Así mismo, al tratarse de un planeta de entretenimiento, se cuenta con musicalis de diversos estilos, ellos hacen apariciones programadas al astro algunas veces por semana. Aún no memorizo el calendario, pero por las tardes se cuenta con la banda de rock y la banda de reggae, quienes tocan buena música para meter en ritmo la órbita de fusión y provocar cánticos, danzas y sonrisas entre las personas. Por las noches nos visitan la banda de jazz, el arpa jarocha y el conjunto salsero. musicalis, son criaturas siempre exóticas, algunos enigmáticos, algunos ordinarios, pero bien es sabido que nadie que produzca melodías puede ser ordinario, la semilla de la locura acompaña a todo artista. Hemos establecido contacto con algunos de ellos, algún guitarrista que vive en la jungla, con sus largas rastas, su esposa y sus dos hijos de nombres extraños. Un señor que toca como 11 instrumentos de viento y no toca la batería por que para eso está su hijo quien también pertenece a la banda. Cantantes, chicos de la guitarra y el bajo, vienen un rato, nos animan y se marchan. Algunos están un tanto hartos de tocar las mismas canciones todos los días, pero deben obedecer al alto mando, así que disfrutan resignados las horas que pasan por acá.
Así llegamos, estimados lectores, al termino de la segunda parte de nuestro estudio sobre los habitantes del planeta Fusión. Aún faltan especies por describir, nuestro tío, el seguritas, el noctámbulo, la chica del baño y por supuesto, la chispa que mantiene activo el planeta: nuestros clientes. Estén al pendiente de la tercera entrega, coming soon!!!!
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Anotaciones sobre la realidad:
Las propinas son buenas, me duelen los pies, doce horas son muchas horas corriendo entre mesas, comienza a hacer calor :s y ya logré infiltrarme a dos reuniones sociales con las messeras.
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