"Me gusta la gente con ese átomo de locura que hace que la existencia no sea monótona, aunque sean personas desgraciadas y estén siempre en las nubes, como tú... Personas que, según mi familia, son calamidades indeseables" Nada. Carmen Laforet

marzo 21, 2010

Planeta fusión III parte

Escribo desde mi fortaleza interna, que se rompe un poco más cada día,
la erosiona el viento y la arena del Caribe, valdrá la pena salir?
Valdrán la pena estas criaturas con las que ahora convivo a diario?
Sigamos hablando sobre los peculiares seres que habitan este tan particular astro:

“De sol a sol pero al revés”, así trabajan los seguritas de esta tierra, llegan al meterse el sol y se marchan cuando el sol se asoma en el horizonte. Su labor es mirar “que todo marche bien”, que todo este seguro. No son para capturar a un cliente que se va sin pagar, o que no roben las bicicletas de las messeras –como sucedió hace unos cuatro días- y tampoco sacan a los borrachos. Su labor es imaginaria, se paran 7 horas al lado de las mesas mientras miran a la gente comer, beber y en ocasiones bailar, para después permanecer otras 5 horas observando sillas vacías, vigilando que nadie las robe. Ilusionistas deberían llamarles, pues mantienen la ilusión de la seguridad en el pequeño planeta. Lo más duro del trabajo y por lo que nadie dura, es convivir con el noctámbulo.

Este noctámbulo es quien vela el planeta mientras duerme, al igual q el ilusionista seguritas pasa las horas mirando a las personas para después mirar las sillas. Ha de llevar por acá muchos años, se le ve algo desgastado. Me pregunto si alguna vez tuvo ilusiones... ¿Pensaba que pasaría sus noches frente a sillas vacías? No lo sabemos, hemos preferido no socializar demás con dicho ente, pues tiene fama de “dedo” y chismoso, no queremos que los altos mandos conozcan la labor de investigación que llevamos a cabo en sus territorios.

Del otro lado del planeta, por la tarde y hasta en la noche también podemos observar a la pequeña angelin quien custodia los sanitarios del planeta, ella se encarga de mantenerlos limpios y en orden, además de abastecer de chicles y cigarros a los viciosos clientes que acuden a ella en la ebria desesperación de acompañar sus buenas charlas con un cigarrito. La angelin de la mañana me comentó hoy que no toda la gente es sana por aquí, “a veces dejan sangre”… ningún comentario al respecto, que cada quien se haga su idea del GRANDE GRANDÍSIMO asunto que hay detrás de esta desagradable revelación.

Al estimadísimo tío lo seguimos reservando para después, aún faltan indagaciones por realizar al respecto.

Ahora bien, podemos describir el corazón del pequeño astro: sus clientes, criaturas peculiares y bastante diversas. Los encuentras de todos los tipos, tamaños, ánimos y etnias. Los hay gabachos, quienes vienen, consumen más o menos mucho, sin causar mucho problema –no hablan bien español y nosotros no hablamos bien inglés, así que se comen los que les damos, les damos lo que nos piden, una relación simple y feliz para todos-, se van rápido y dejan buena propina –o “te rallan”, como dicen por acá-. Vienen en parejas, en familias, en grupos de jóvenes o de ancianos. Ya sean Canadienses o gringos, hablan en inglés y vienen a relajarse y pasarla bien.

También están los Argentos, quienes son bien conocidos por su tacañería, hay que darles la cuenta con la propina incluida o atenerte a las desastrosas consecuencias. Pueden o no ser algo quisquillosos, casi todos jóvenes y en pares o grupos, muchos guapos. Consumen, te recrean la pupila y se marchan sin pena ni gloria.

Para los euros la cuenta también viene con propina incluida la mayor parte de las veces, su consumo es estándar y tampoco suelen causar mucho problema. Los hay guapos y feos, agradables y nefastos. Los españoles son los más tacaños, consumen poco y jamás te rallan.

Y la parte triste –a mi me lo parece- es la de describir al cliente mexicano. Viene de planetas conocidos para todos mis lectores, trabaja muy duro todo un año para pasar una semana en el Caribe –al que mejor les va, nos queda claro- y pide muchas salsas, muchas chelas y MUCHOS pero MUCHOS limones… quiere que le cambies la cebolla de su ensalada por un aderezo de mostaza, quiere el pollo sellado y no frito, y su capuccino con leche deslactosada. Es un cliente quisquilloso y demandante, que no consume mucho y deja propina promedio. “mesas cheleras” las peores y más de hueva. Quisiera no hacer este tipo de anotaciones, pero hay que mirar la realidad, así es este cliente… horas y horas de no pedir nada, para marcharse sin rallarte. La pura verdad, qué se le va a hacer…

Estos, nuestros clientes son el motivo y el motor de todo el astro, la actividad planetaria gira en torno suyo, me pregunto si podrán sentir el peso astral sobre ellos o el staff logra manejarlo adecuadamente para brindar una experiencia agradable y relajada. Bien podría decir que las buenas propinas que por lo general recibimos hablan a favor del servicio que prestamos, además de que difícilmente ves a un cliente una sola vez, suelen regresar. Claro, estas son las conjeturas que yo me puedo hacer desde el punto en el que observo.

Por eso los invito, queridos lectores, a tomar su nave espacial y estacionarse una noche en el Planeta Fusión, mirar a sus habitantes, gozar de sus atenciones y narrar sus experiencias a esta observadora de realidades. Y la próxima vez que acudan a un lugar de estos podrían preguntarse cuantas realidades se viven mientras se sientan a conversar y comer. ¿Desde cuantos puntos se puede mirar la experiencia? Puede ser desde las trincheras de la cocina, el campo de batalla de garroteros y messeras, tras la barra, desde arriba del escenario... o talvez cabeceando mientras salvaguardas la seguridad, mientras limpias los baños, o como normalmente lo hacemos, sentado en la mesa...

“Planeta” me parece que es solo una palabra para nombrar un lugar que alberga muchos mundos, contenidos en personas y actividades realizándose y cambiando a cada instante.

Seguimos en Fusión, cada vez menos ajenos y menos uraños, pero no por eso más “parte de”, observamos y observamos, seguimos estudiando personajes e indagando realidades, esperen más…

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anotaciones sobre la realidad:
Qué cansada estoy, me pican los pies, creo q me saldrán hongos (guácalaaaa!!) es cansado y cero higiénico caminar tantas horas descalza en la arena. Hoy recibí una gran propina!!! :D y tengo sueño, son las 3:30am.
buenas noches, comenten!!!!

2 comentarios:

  1. hola morra!!!

    Eyyy soy tu fan, tal vez no la número uno pero si leo tus aventuras.

    y sabes definitivamente escribe un libro.
    Se te extraña un buen.

    cuidate mucho.

    Violeta

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  2. Ra, me gusta leerte, creo que tienes bastante talento y aunque quizá en la realidad no es así, tu aventura en playa se ha convertido en una especie de "fábula" muy entretenida. Realmente la hace a una pensar en qué clase de "cliente" puede llegar a ser... yo si soy de las que pide miles de limones... jajaja.
    Te mando un besazo, desde acá estamos al pendiente de ti, cuídate mucho.

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